Combate la ansiedad
La ansiedad se ha convertido en un trastorno que afecta a la mayoría de las personas en algún momento de su vida. En sí misma, no es mala; se trata de un mecanismo del cuerpo que hace mantenernos alerta y nos ayuda a enfrentarnos a las situaciones; sin embargo, el problema llega cuando se convierte en un verdadero trastorno y afecta a nuestra vida diaria; ahí es cuando se convierte en un problema. Aquí, te damos algunos consejos que pueden ayudarte a reducir los estados de ansiedad, mediante la dieta y el ejercicio.
El Trastorno de Ansiedad Generalizada (TAG) supone una preocupación y tensión crónicas incluso cuando nada parece provocarlas. El padecer este trastorno significa preocuparse excesivamente por la salud, el dinero, la familia o el trabajo. Todas estas tensiones van acompañadas de síntomas físicos, especialmente temblores, contracciones nerviosas, tensión muscular, dolores de cabeza y dificultad a la hora de conciliar el sueño.
Cuando una persona entra en un ataque de ansiedad puede sentirse mareada, tener la sensación de que le falta el aire, sentir náuseas, tener la necesidad de tener que ir al baño constantemente o sentir un nudo en la garganta.
Una persona «ansiosa»
Las personas que sufren este tipo de trastornos, suelen sobresaltarse con mayor facilidad que el resto, tienden a sentirse cansados, les cuesta concentrarse y son más propensos a las depresiones. Sufrir de ansiedad, no significa que no se pueda llevar una vida normal y relacionarse con la gente, siempre y cuando el caso no sea grave.
La ansiedad suele aparecer con mayor frecuencia en la niñez o adolescencia, pero tambiénn es muy común en la edad adulta y más en las mujeres.
Pon soluciones
Al margen de los tratamientos médicos, aquí te damos algunas recomendaciones para minimizar, en la medida de lo posible, tus ataques de ansiedad, tales como el control de la dieta y el ejercicio físico.
Todos sabemos que el ejercicio físico es básico para la salud y para mantener nuestro cuerpo en forma; El estrés y los ataques de ansiedad pueden verse muy reducidos si pones tu cuerpo en movimiento.
El ejercicio físico es la mejor medicina contra el estrés y la ansiedad, ayudándote a aliviar los dolores de espalda y las tensiones musculares. Conseguirás además, mejorar la respiración, el ritmo cardíaco, el sistema vascular y aumentarás tus habilidades sensoriales.
Lo mejor es que te decidas por un ejercicio que te guste y que disfrutes a la hora de practicarlo, ya sea en tu propia casa, al aire libre o en un gimnasio. Deberás empezar con una rutina moderada, poco a poco, para no dañar tus articulaciones y, a medida que pasa el tiempo, ir aumentando el ejercicio en cantidad y en intensidad.
Procura llevar una dieta lo más variada posible; es decir, deberás incluir leche y derivados, carnes y pescados, frutas y verduras y cereales. Otro asunto importante es la manera en que nos alimentamos, y es que, sobre todo en personas que padecen ansiedad o están estresadas hay una serie de conductas que se han de evitar:
- Es preferible que no comas rápido, masticando bien los alimentos.
- Come según tus necesidades, sin llegar a sentirte muy inflada.
- Evita beber muchos líquidos durante la comida.
Existen dos sustancias importantes en el funcionamiento del sistema nervioso: el triptófano y la tiroxina. El triptófano se obtiene sobre todo de alimentos que contienen hidratos de carbono como miel, pasta, cereales, etc… Es necesario para la producción cerebral de serotonina, un transmisor neuronal especialmente implicado en el sueño, la actividad motora, el dolor y la agresión. Por su parte, la tiroxina, se obtiene sobre todo de los alimentos ricos en proteínas. Por todo esto, las personas con problemas de ansiedad deberán hacer un mayor consumo de los alimentos que contengan estas dos sustancias beneficiosas para el organismo.
Evita el tabaco y el alcohol
Determinados hábitos y conductas pueden precipitar un trastorno de ansiedad o llegar a complicarlo aún más. El consumo excesivo de nicotina, aparte de los daños ya conocidos, aumenta las posibilidades de padecer ansiedad e insomnio. Por su parte, el consumo excesivo de alcohol tiene un claro efecto sedante. Por ello, muchas personas con ansiedad lo usan para mitigarla.
Sin embargo, si este comportamiento se repite demasiado a menudo, uno se expone a los fatales efectos del consumo continuado que en el caso del alcohol serían la cirrosis, problemas cardiovasculares, agresividad, etc…
En definitiva, es muy importante saber controlar los alimentos que ingerimos y hacer ejercicio; dos pautas fundamentales que pueden ayudarte a mejorar los estados de ansiedad. Sin embargo, lo mejor es que acudas a un especialista que te asesorará perfectamente sobre cómo superar este tipo de trastornos y conseguir llevar una vida más cómoda y saludable.







