Coviertete en geisha por un dia
Si estás cansada de corazoncitos y cupidos que lanzan sus flechas de amor, para san ValentÃn sorpréndele con algo nuevo. Conviértete en geisha por un dÃa y ábrele las puertas al “mundo de la flor y el sauce”. ¿Se te ocurre algo más original? Especial San ValentÃn
Si el 14 de febrero se ha convertido en una rutina, es decir, regalito, cena y cama, para este año te proponemos algo original: convertirte, esa noche, en su geisha.
Para ello, tendrás que adaptar las artes tradicionales japonesas a tus posibilidades. Por ejemplo, has de llevar una indumentaria apropiada, el kimono; debes ambientar tu casa con las tÃpicas flores orientales (ikebana) y con algún carácter japonés (shodÅ?); tampoco puede faltar el sadÅ? o ceremonia del té; el nihon-buyÅ? (tÃpico baile japonés) y la música (grabaciones del shamisen y otros instrumentos tradicionales). Con estas seis reglas, el éxito está asegurado.
Nuestras propuestas os abrirán las puertas al mundo de la flor y el sauce, que es como se suele conocer el universo de las geishas.
La caracterización
Para convertirte en una geisha, lo primero que has de hacer es caracterizarte como ellas. ¿Elementos tradicionales?:
- Kimono: Hermosos vestidos hasta los pies, con mangas anchas que cuelgan hasta los tobillos y llamativos estampados con patrones florales. Están normalmente hechos de seda de damasco, brocado, crepé, algodón o una mezcla de estos, por ello los precios pueden resultar en ocasiones prohibitivos. Pero en diversos centros comerciales puedes encontrar imitaciones de kimonos para casa, a precios asequibles.
- Obi: Los kimonos no llevan ningún cierre de cremalleras o botones, suelen ser atados por una tela rÃgida llamada obi, que se coloca alrededor de la cintura. Siempre átalo a la espalda, a modo de un simple lazo o como una mariposa.
- Tabi: Son unas medias con una abertura entre el primer y el segundo dedo.
- Sandalias geta: Son unas sandalias de madera con dos tiras de cuero que pasan entre el primer y el segundo dedo. Puedes aprovechar tus sandalias de verano.
El maquillaje ha de ser blanquecino con unos labios perfilados más pequeños y pintados de rojo pasión. Todo ello acompañado de un recogido en liso y abombado, que se conoce coloquialmente como “melocotón partido”.
Aunque suele ser un proceso bastante elaborado, el resultado merecerá la pena. Desprenderás un aura de misterio y belleza que le dejará con la boca abierta.
Idea: Puedes alquilar el disfraz por una noche. Resultará más auténtico.
Un escenario zen
Convierte tu salón en una ochaya, que son las casas de té donde geishas y clientes se reúnen en Japón.
El elemento fundamental es la decoración con flores. Puedes formar tu auténtica ikebana (arte floral japonés) con todo tipo de flores, hojas, cereales, hierbas, ramas, semillas, frutas, vegetales, etc. Vivos, secos o artificiales, todo vale, sólo has de poner un poco de imaginación. El diseño, la forma y la lÃnea dependerá de ti misma, aunque tÃpico japonés son esos centros con ramas largas y flores en la base.
Tampoco pueden faltar la caligrafÃa japonesa (shodÅ?). Busca en Internet alguna frase romántica y transcrÃbela. Sólo tendrá que descifrar el mensaje.
Si quieres, también puedes distribuir por la habitación algunas velas aromáticas para crear una ambientación más misteriosa.
Idea: Las velas blancas expresan luz y pureza; las rojas, amor y pasión. Contradictorio pero explosivo.
Ambientación musical
De fondo, música con instrumentos tradicionales como el Shamisen (laud de tres cuerdas que ha acompañado a las geishas a lo largo de su historia), la cÃtara, la Shakuhachi (flauta japonesa de bambú) o tambores Taiko.
Idea: Si te atreves, puedes prepararte un nihon-buyÅ?, tÃpico baile japonés. Realiza movimientos suaves, al ritmo de la música. Centra la expresividad en las manos y, sobre todo, échale imaginación.
Ceremonia del té
¿Y qué es una ochaya sin la ceremonia del té?
Para lo que los japoneses llaman el sadÅ? (”la senda del té”), has de contar con el ingrediente fundamental: el té verde en polvo.
Aunque originariamente el ritual dura unas cuatro horas, tampoco es cuestión de que tu pareja se duerma. Se pueden realizar todos los pasos en menos tiempo.
La base está en hervir el agua y hacer el té con gracia, a modo de ritual y con gestos delicados. Ofrecéselo primero a él y luego bébetelo tú misma.
¿Finalidad? Conseguir eliminar el estrés a través de los sentidos, apartando los pensamientos negativos y mundanos de la cabeza.
Idea: Puedes acercarte a cualquier tienda especializada en productos orientales para comprar koicha y usucha, el té propiamente japonés.
Masaje oriental
Cuando él ya esté relajado, pasa a la acción. Empieza a calentar motores con un masaje oriental. OlvÃdate de la espalda u otras partes del cuerpo y concéntrate en los pies.
Hay puntos en ellos que reflejan las zonas erógenas masculinas, y que, activados a través de la digitopuntura, excitarÃa incluso al hombre más gélido. Sólo tendrás que descubrir dónde están.
Idea: Si no te quieres andar por las ramas, prueba a realizar el Hsie-Tsun. Es un masaje de tipo erótico que, además de relajar los músculos y eliminar el estrés, consigue una excitación ‘ipso facto’. Se basa en la aplicación de fricciones (Tsun) en los puntos erógenos del cuerpo masculino (Hsie). Infalible.







