¿Son positivas las vacaciones para la relacion de pareja?
DÃas de relax, paseos románticos por la orilla del mar, cenas a la luz de las velas,… son algunos de los planes más idÃlicos de la época estival para realizar en pareja. Pero curiosamente, son muchas las separaciones que se producen después de las vacaciones de verano. ¡Conoce las razones!.
Uno de los principales motivos de este aumento de las rupturas de pareja tras las vacaciones es que es durante este periodo cuando se mantiene una convivencia real. Veinticuatro horas al dÃa que en invierno con las ajetreadas jornadas laborales son imposibles de disfrutar.
Disfrutar o no, porque es esta cantidad de tiempo libre para estar juntos la que hace en muchas ocasiones que la pareja se dé cuenta de sus diferencias, la que provoca el surgimiento de desavenencias que durante el año eran justificadas entre otras cosas por el estrés y el trabajo.
Es frecuente que las parejas vean el periodo de vacaciones como un punto de inflexión en la relajación , como si un viaje pudiera solucionar los problemas acarreados durante el año. Pero al tener más tiempo para hablar y reflexionar, suelen salir a la luz incompatibilidades que se habÃan mantenido ocultas y que se plasman como insalvables.
“Vamos a la playa. No, a la montaña.�
Los problemas comienzan frecuentemente antes de salir de casa, durante la planificación del viaje. Las diferencias a la hora de elegir el destino de las vacaciones son el primer escollo a superar. Las mujeres , aunque nunca es conveniente generalizar, tienden a desear unas vacaciones relajantes para desconectar de su agobiante rutina y de las dificultades de conciliar la vida familiar y laboral. Malabarismos diarios que no permiten a menudo disfrutar de la pareja al máximo.
La comodidad de un hotel frente a la de un apartamento no es tan valorada por los hombres. Ellos , por su parte, prefieren los viajes de aventura o las actividades deportivas en su mayorÃa. ¡Acepta las aficiones de tu pareja!.
“Las mujeres vienen de Venus y los hombres de Marte�, este dicho popular tiene en parte mucha razón, porque los gustos e intereses difieren bastante dependiendo del sexo. Y esta situación también se produce a la hora de decidir cuáles son los planes ideales para unas vacaciones en la época estival.
En primer lugar hay que ser consciente del cambio de vida que suponen las vacaciones y que afecta a la conyugal, siendo imprescindible adaptarse a los objetivos y perspectivas del otro para lograr que la convivencia tan intensa que se produce durante las vacaciones sea satisfactoria.
Dimea dónde vas y te diré cuál es tu problema
El lugar elegido para disfrutar de unas idÃlicas vacaciones también puede influir en las discusiones. Los viajes algo estresantes donde haya que decidir cada dÃa que se visita, dónde se come o a qué hotel se va a dormir pueden acarrear problemas por las opuestas opiniones y deseos. Al mismo tiempo, si el viaje es más relajado las discusiones pueden surgir por el exceso de tiempo libre pasado en compañÃa, algo que en muchas parejas no es habitual durante el resto del año.
También hay viajes o lugares que nos cambian. Al descubrir una cultura distinta o una nueva forma de ver la vida es frecuente que nos replanteemos nuestra propia existencia, que nos demos cuenta de que no estamos aprovechando el dÃa a dÃa como debiéramos o que nos preocupamos por cosas nimias. Esto también provoca una necesidad de cambio que en muchas casos afecta a la pareja .
Es imprescindible que las aficiones compartidas se desarrollen en común, pero si hay alguna que sólo un miembro de la pareja desea realizar debe hacerlo por su cuenta, una forma de no estar todo el tiempo juntos. Asimismo, si la pareja tiene hijos es conveniente organizar las actividades de forma que se disfrute de los niños sin perder algunos momentos Ãntimos.
Las semanas de vacaciones son el momento idóneo para analizar los “pros y los contras� de la relación, meditar y dialogar con tu pareja. Entra en este periodo con la mentalidad abierta al cambio y con mucha predisposición para una intensa convivencia .







