Monta tu oficina en casa
Muchas profesiones liberales se realizan dentro del entorno familiar. Ya no nos resulta extraño encontrar una consulta de abogado, médico o diseñador de interiores dentro de su propio domicilio. Por otra parte, cada vez es más habitual que los empresarios contraten tele-trabajadores que, apoyados por el boom de los medios de comunicación - entre otros Internet - llevan a cabo su trabajo desde la comodidad de su propio hogar.
Indispensable… Planificar bien
Es importante tener muy clara la actividad a realizar antes de decidir cómo y en que lugar de la casa montaremos nuestra oficina, despacho o estudio.
Si el espacio del que dispones es suficiente, procúrate una habitación amplia, luminosa y lo más tranquila posible. Si tu actividad no requiere del trato directo con tus clientes, y el espacio con el que cuentas es muy reducido, cualquier hueco dentro de la casa puede convertirse en una improvisada zona de trabajo.
Si por el contrario has de recibir clientes, es conveniente que tu oficina sea utilizada exclusivamente para este menester y esté situada lo más cerca posible de la puerta de entrada a fin de preservar la intimidad del resto de la familia.
Crear un entorno agradable
En la decoración de tu espacio de trabajo deben primar los colores claros o neutros. Las tonalidades azules y verdes, matizadas con tonos cremas, crean ambientes relajados que contribuyen y favorecen un amplio rendimiento intelectual. Es importante que el entorno te sea cómodo; intenta por tanto no sobrecargar la estancia con elementos que puedan desviar tu atención. Una mesa despejada y los utensilios de trabajo bien ordenados y a mano, te facilitarán enormemente el trabajo.
No hay nada más antiestético que los cables de los aparatos electrónicos y eléctricos campando por el suelo de la oficina a sus anchas. Procura disimularlos dentro de canaletas o regletas especialmente fabricadas para este particular, que no sólo protegen sino que además sirven de guía al cableado facilitando la limpieza.
Amueblar e iluminar… ¿Como hacerlo?
Distribuye el mobiliario de tal modo que te sea cómodo. Procura no colocar el escritorio de espaldas a la puerta: aparte de que no resulta muy estético, el hecho de no poder ver quién entra puede causar una tensión psicológica innecesaria. Elige muy bien la silla; que sea lo más ergonómica posible, ten en cuenta que pasarás muchas horas en ella y que nuestra espalda suele pasar factura.
Aprovecha las esquinas muertas y los huecos inútiles para disponer estanterías y archivadores que te serán de gran utilidad para almacenar cosas.
Siempre que puedas, sitúa el escritorio cerca de una ventana, aprovechando al máximo la luz natural. La iluminación de la estancia ha de ser la necesaria, ni mucha ni poca, procurando evitar en todo momento los molestos reflejos en la pantalla del ordenador. Una iluminación inadecuada puede provocarte dolores de cabeza y cansancio ocular.
Si necesitas una lámpara de techo que ilumine puntualmente la mesa de trabajo, no olvides que ésta tiene que ser colocada a una altura máxima de 70 cm con respecto al plano de la mesa, para evitar deslumbramientos innecesarios.
Las ventajas
- Trabajar en casa te ahorra gastos de desplazamiento y de comer fuera.
- Te permite realizar tu trabajo al tiempo que puedes atender tu casa y las necesidades de tu familia.
- Es cómodo, puesto que tu actividad se desarrolla dentro de un entorno agradable para ti.
Los inconvenientes
- Habitualmente, el trabajar en casa hace que la jornada se amplíe considerablemente … aunque no le echemos la cuenta, las horas se van volando.
- En general no existen horarios muy definidos, cualquier cliente desconsiderado podrá llamarte a cualquier hora, sea laborable o no. Tendrás que asumirlo o buscar una solución.
- El trabajar en casa requiere de una voluntad férrea y un absoluto autocontrol sobre los horarios, el límite lo pones tú.
- Tendrás que hacer entender a tu familia que aunque estés en casa estás trabajando, y que por tanto, no debes ser molestado para cosas sin importancia.







