¿Qué nos atrae de ellos?
Lunes, Noviembre 7th, 2011
Cuando buscas pareja, lo opuesto a ti te atrae y lo perfecto es fácil de encontrar si abres más tus sentidos.
“Cuando se habla de estar enamorado como un loco se exagera; en general, se está enamorado como un tonto”, comenta con ironía y sabiduría el escritor español Noel Clarasó, según el cual “el hombre y la mujer han nacido para amarse”.
Nadie duda de la última afirmación de Clarasó, ya que buena parte de los afanes de la existencia humana radican en buscar a la media y en procurar ser felices con ella, si es posible toda la vida, hasta que la muerte nos separe.
Pero, ¿cuáles son los invisibles hilos que van uniendo a mujeres y hombres y con los que se va tejiendo la compleja y enloquecedora red del enamoramiento, en que quedamos gustosamente atrapados, una y otra vez?
En busca del amor ideal
Para nosotros, algunas personas son como imanes, mientras que otras nos producen indiferencia, y otras nos generan rechazo y ganas de perderlas de vista. La ciencia comienza a arrojar algo de luz sobre uno de los misterios más impenetrables de las relaciones amorosas: ¿qué nos atrae del otro?, ¿cómo elegimos a nuestras parejas?
Según una investigación de expertos de la Universidad Federal de Paraná (UFP) en Curitiba, Brasil, la gente tiende de manera inconsciente a elegir como compañero a una persona cuyas características genéticas son diferentes de las propias.
El trabajo brasileño encontró evidencias de que las parejas casadas tienen más posibilidades de tener diferencias genéticas en una región del ADN que controla el sistema inmunológico, es decir en las defensas orgánicas, en comparación con un grupo de personas unidas de forma aleatoria.
(more…)
La mayoría de los problemas en las relaciones de pareja son consecuencia de algo que se supuso pero nunca se habló abiertamente. ¿Estás cayendo en este error?
Es muy común que a lo largo de los meses las relaciones de pareja abandonen el romanticismo y el entusiasmo inicial para dejarse llevar por la rutina y el aburrimiento. Es entonces cuando la pareja empieza a plantearse si vale la pena luchar por la relación o rendirse ante la pérdida de la “chispa”.
Todo nuestro cuerpo es potencialmente erógeno. Si tan sólo nos limitamos a estimular la zona genital, estaremos privándonos, por lo tanto de sus muchas posibilidades. Extendiendo nuestros besos y caricias más allá de las zonas acostumbradas, ganaremos en placer e intensidad.