Lo que vulgarmente conocemos como papada es la acumulación de grasa bajo la mandÃbula. Este descolgamiento de la piel se produce por la pérdida de tensión de los músculos que van desde la mandÃbula al tiroides. Esto facilita la acumulación de grasa bajo esta zona, favoreciendo una distensión de la piel y su consiguiente dilatación.
1. Tu máxima:
Hidratación:No esperes a cumplir los cuarenta para cuidarte. Debes hidratar tu piel a diario: cuerpo, cara y cuello. Por el dÃa aplÃcate en esta zona una crema facial y por la noche la misma nutritiva que utilices para el rostro. Lo ideal es que contengan retinol o vitamina C, que previenen el envejecimiento de la piel gracias a su efecto tensor. Una vez a la semana hazte un peeling y luego aplÃcate una mascarilla (te interesan las hidratantes y tonificantes). Tú misma/o puedes hacerte tu propio peeling añadiendo a tu leche limpiadora habitual un poco de sal gorda o posos de café.
Si ya han aparecido sÃntomas de descolgamiento en la zona, puedes recurrir a una crema especÃfica con efecto tensor o lifting. Todas las casas cosméticas tienen cremas de estas caracterÃsticas. AplÃcate realizando una masaje para potenciar la penetración del producto y activar la circulación, algo fundamental para favorecer la tonificación cutánea y muscular. Cuando salgas a la calle, procura usar una crema con protector solar para evitar el envejecimiento de la piel, ya que la exposición excesiva a los rayos solares le roba elasticidad a tu piel, lo que puede acentuar la papada.
2. CirugÃa estética
Si la papada ya ha aparecido, siempre podemos acudir a la cirugÃa estética: un lifting suele dar muy buenos resultados en estos casos. Pero si el descolgamiento de la piel y la acumulación de grasa son muy acusados, puede ser necesario recurrir a una triple operación: liposucción, platismoplastia y lifting. La liposucción se realiza para eliminar la grasa acumulada, el lifting para volver a tensar la piel, y la plastismoplastia para que el músculo que sujeta la zona (platisma) recupere tono. Las incisiones quedarÃan ocultas detrás de las orejas y el pelo.
3. Cuida tu alimentación:
La acumulación de grasa en el cuello puede ser debida, entre otras causas, a una mala alimentación y a la acumulación de lÃquidos. Para evitar este problema debes excluir de tu dieta las grasas saturadas y los azúcares refinados, además de beber, como mÃnimo, un litro y medio de agua o lÃquidos diariamente. Aquà tienes algunos consejos dietéticos que te ayudarán a evitar la acumulación de grasas y la retención de lÃquidos:
- Come a diario frutas y verduras frescas y dale prioridad al pescado frente a la carne.
- Evita la bollerÃa industrial y los azúcares refinados.
- Toma lácteos y leches desnatadas.
- Reduce la cantidad de sal en las comidas.
- Reduce el consumo de alimentos ricos en sodio: embutidos, ahumados, conservas, caldos concentrados, etc. - Bebe abundantes lÃquidos: agua, infusiones o zumos naturales.
- Toma fibra: arroz, pasta y legumbres.
4. Cuello en forma:
Para potenciar el efecto de las cremas y cuidados que te hemos recomendado, debes entrenar los músculos del cuello para evitar que pierdan tono. En general, practicar cualquier actividad fÃsica de forma regular te ayudará a mantener el tono muscular del todo el cuerpo.
Pero también puedes hacer algunos ejercicios especÃficos:
- Haz una “O� exagerada con la boca, sintiendo cómo se estira la zona.
- Haz una sonrisa invertida intentando tensar al máximo los músculos del cuello. - Di todas las vocales abriendo la boca todo lo que puedas. Repite cada gesto unas diez veces y luego date un masaje en la zona con aceite de jojoba o pantenol. Cuando te duches, termina con unos segundos de agua frÃa sobre la zona. Cuando te laves la cara, procura hacerlo con agua frÃa